martes, 21 de diciembre de 2010

¿Tendremos derecho a hablar?

Una vergüenza de árbitro es lo que se vio el otro día en el Bernabéu, Clos Gómez ya es famoso por no ser uno de los mejores árbitros que tenemos en éste país, y según dicen las malas lenguas partidista en sus actuaciones. Y no precisamente a favor del Real Madrid. Lo que se vió el otro día fue de vergüenza, y supongo que se podrá decir, fue un intento de robo a mano armada, aunque el ladrón no consiguió sus objetivos. Se ganó 1-0, y me sorprendió ver ayer noche la portada del Estadio Deportivo, que pongo más abajo, donde pone: Llorones. De ser yo, el único consejo que le podemos dar a estos señores, a los cuales no se les ha faltado el respeto en ningún momento, es el que no abrán más la boca. Puesto que a pesar de la tentativa de robo, se ganó 1-0, y a pesar del mal juego del Madrid, perdieron. Pueden estar agradecidos al Cielo, puesto que si los cogen en un partido donde el Madrid desarrolle un buen juego, y con un árbitro correcto, quizás se iban con un buen saco a casa. Por supuesto, ahora sacan la cabeza viejos resentimientos, el señor Caparrós, que no tiene nada que ver en el cuento, y que se llevó un 5-1 del Bernabéu; o Emery, teniendo aún presente aquella injusta roja al santo de Albelda, pero no el hecho de que en ese mismo partido Bruno mereció ser expulsado, uno por otro al final se hace justicia. Parece que el Real Madrid no tiene derecho a quejarse del árbitro, aunque lo perjudique.



Creo que ese antimadridismo apesta, creo que la gente se debe centrar en seguir a su equipo, porque sino demuestran lo pequeños que son, mirando para arriba siempre al más grande. Las conspiraciones sobran, el resentimiento sobra, el resultado lo dice todo: diez contra doce, juego malo: victoria; creo que algunos deben callar la boca porque esto lo dice todo.