viernes, 7 de marzo de 2014

El aborto como fracaso

El aborto es uno de los dramas de nuestra sociedad actual, lo es por lo que representa y conlleva, por eso cualquier defensor de la Vida no puede más que asistir horrorizado a lo que representa el aborto y más horrorizado, si cabe, a la formulación de ideas totalmente antihumanistas que tratan la vida del nasciturus como si careciera de cualquier valor. Probablemente, para los que defendemos la vida el fenómeno mas trágico actual sea el del aborto, pero también sabemos que es algo por lo que vale la pena luchar.

El aborto representa el fracaso total de una sociedad. En primer lugar el abandono de la mujer que se halle en esa situación, ya que para conseguir acabar con el crimen del aborto no valen teorías prohibicionistas, ya sea el penar a la mujer o el simple hecho de prohibir el aborto sin ir más allá, si no que deben haber detrás unas correctas políticas familiares y de apoyo a la maternidad. Políticas que los defensores de este crimen no buscan, para ellos, desde su concepción de que la vida del nasciturus no vale nada, la solución más fácil, más simple y más económica es el aborto libre. Por eso el primer paso pasa por conseguir unas políticas sociales de familia y de apoyo a la maternidad, que no dejen desamparadas a las mujeres que puedan hallarse en esta situación. Por otra parte supone el fracaso de una sociedad desde el ámbito ético y moral, una sociedad formada en valores en ningún momento podrá sostener posiciones inhumanas como las que sostienen los defensores del aborto, el aborto conlleva el desprecio por la vida humana y el desprecio por aquellos que son más débiles, basta ver a aquellos que defienden con ímpetu el aborto eugenésico, es el desprecio total hacia la vida y la dignidad de aquellos que no son inferiores, como los abortistas defienden al fin y al cabo, si no son iguales que el resto aunque tengan una discapacidad, sea física o intelectual. Nunca he considerado inferior a un discapacitado, sea físico o intelectual, siempre he considerado que su vida vale lo mismo que la mía y que la de cualquier otro ciudadano y que goza de la misma dignidad que cualquier otro ser humano, de hecho pueden aportar a la sociedad mucho más, y muchísimos lo hacen, que aquellos que los desprecian por su discapacidad. Sólo una sociedad enferma puede sostener el aborto eugenésico, por desgracia en nuestra sociedad se defiende y sus defensores no se esconden ni se ruborizan cuando lo hacen. Por último y relacionado con lo anterior, también supone el fracaso del educar en valores a nuestros ciudadanos. Creo que sólo una sociedad sin principios y valores puede tener una gran cantidad de ciudadanos que no defiende el derecho a la vida y, que por lo tanto, desprecian la vida de sus semejantes, desde luego hemos fracasado en formar ciudadanos con valores.

La actualidad nos ha traído el tema del aborto a primera página, la reforma del ministro Gallardón ha despertado la esperanza entre los defensores de la vida. Es una reforma valiente y que defiende la vida sin tapujos, acabará con el despropósito de la Ley Aído de 2010 y mejora la Ley de 1985, al fin y al cabo lo que busca es defender la vida y eso es lo que debe buscar cualquier norma que regule el tema del aborto. Hay que esperar su desarrollo y aprobación definitiva y por supuesto que después su aplicación sea correcta, que no comencemos con "coladeros" como pasó con la Ley de 1985 o que se dejen de lado las políticas sociales de ayuda a las familias y a la maternidad.