Acabamos de pasar una de las épocas festivas más destacada, la Semana Santa, una de esas fiestas donde todo el mundo vuelve a irse de vacaciones y a descansar pero desconociendo el motivo por el cual lo hacen. La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes para los cristianos , en ella conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo, y la redención del mundo. Esta vacaciones mucha gente ha vuelto a tomarse unas vacaciones aprovechándose del crsitianismo del cual seguramente reniegan y critican. Mi pregunta es: ¿todos estos anticristianos que quieren acabar con la Iglesia Católica, a la cual insultan y atacan intentando acabar con todo lo que sea catolicismo, quieren también quitar las vacaciones cristianas de las cuales ellos se benefician?
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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