Aunque ya han pasado unos días, no quería dejar de dedicar unas líneas a la victoria de nuestro país en la Eurocopa, fue algo grande ver como España ganaba el campeonato frente ni más ni menos que Alemania. España hizo una gran Eurocopa y al final se vio compensada. España ha hecho historia y todos los españoles nos deberíamos sentir orgullosos de ello. Los días posteriores se sucedieron las celebraciones y fue muy bonito ver a un pueblo entero celebrar este triunfo del país. En una época de decadencia y antipatriotismo hay veces que aún brilla una luz que nos hace recordar tiempos mejores.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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