Entramos en una sociedad prácticamente sin ley, una sociedad donde nadie quiere hacer nada por mejorar. La crisis azota nuestras economías, y la de España en particular no es mirada por nadie. Una panda de ineptos, soñadores con ideales puramente utópicos creen hacer algo por mejorar, pero no es así. España siempre ha sido así. Un país donde la justicia reluce por su ausencia, hay un extraño fenómeno que pone penas extrañas, no es La Justicia, es la justicia española, muy diferente a La Justicia. Viven en una extraño sueño donde todo es bonito, pero la realidad es muy diferente. El pueblo español no sabe reaccionar, pequeños coletazos para implantar una justicia mejor, cierta parte del pueblo lamentándose por la crisis controlada, si es que ese es el término, por unos personajes que viven en los mundos de Yupi. La economía es una mierda, la justicia es una mierda, la situación social es una mierda. Más cojones para enfrentarse a la realidad es lo que falta. Medidas económicas inteligentes y apropiadas; justicia dura y sin compasión, como la justicia del pueblo, que somos los que mandamos en la Democracia; mano dura con lo que se va de la línea, orden para defender España, los españoles, la Democracia y la Libertad. No permitir que nadie perturbe nuestra paz, sin compasión, sin sentimientos contra él. Medidas económicas que regulen la crisis, orden social, justicia para el pueblo. El pueblo manda, que se haga lo que el pueblo quiera.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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