En los últimos días nos meten hasta la saciedad el escándalo de corrupción que afecta diferentes ayuntamientos gobernados por el PP y en el cual están implicados algunas personas relacionadas, de una manera u otra, antes o después, con el PP. Vergüenza es lo que siento cuando veo como se utilizan todos los medios para desacreditar a un partido, al segundo partido de España con más de diez millones de votos. Ahora, a menos de un mes de las elecciones vascas y gallegas se saca ésto, en medio de una crisis en la que el papel del gobierno socialista deja mucho que desear se saca ésto. No deja de ser curioso, y nos lleva a pensar a los malpensados que cuyo único objetivo es desprestigiar a un partido, perjudicarles en estas dos citas electorales próximas y a la vez actuar como cortina de humo. Resulta que el juez que lo investiga es el socialista Garzón, muy afín él a las corrientes progres y al PSOE, menos la vez que no lo quisieron hacer ministro, se enrabietó e investigó el GAL. Pero esa rabieta ya se le pasó, ahora incluso se va de caza con su colega Bermejo y entre perdiz y perdiz amañarían éste tinglado, seguramente. También muy curioso que éste caso tenga tanto eco, y en Ibiza, Almería y diversos lugares de la geografía española donde los socialistas han mangado, el caso se tapa. Muy curioso también que no se hable del chalé de Pepiño Blanco en la Rías Baixas, en un terreno que nos provoca dudas si es edificable y aún más nos hace dudar cuando sabemos que el Organismo de Costa expropió a gente de la zona y terrenos de condición parecida para conservar el carácter natural. Pero parece que Pepiño es una excepción y él sí se puede cargar la naturaleza, o quizás es que la Pepiño House forme parte de la naturaleza y Blanco forme parte del hábitat natural, que podría ser. Es lamentable que se realice en una democracia jugarretas de éste tipo y en un sistema donde se debería respetar al rival político y dejar sólo que hablase el pueblo, se utilicen semejantes artimañas.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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