Éste Domingo se celebraron elecciones en El Salvador. El resultado es conocido por todos, ganó el FMLN, la antigua guerrilla de éste país. Parece que El Salvador ha optado por el comunismo, parece que la expansión de éste en América Latina es implacable, uno tras otro van cayendo como si de fichas de dominó se trataran. La miseria llega con él, la abolición de la democracia, o al menos de sus principios, para hundir unos países, ya bastante hundidos de por sí, en el más profundo pozo del atraso social y económico. Fue una pena ésta victoria, pero hay que respectar la voz del pueblo, ¿pero quién la escuchará cuando ya no tengan democracia? Un país que ha caído en las garras del comunismo de la cuales es difícil salir y lo peor el coste que tendrá. El comunismo aún no está muerto aún vive y aún mata. El Salvador ya cayó entre sus fauces. Lo siento El Salvador, pero tú lo elegistes.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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