Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
El mayor enemigo que tiene en estos días Occidente es el Islam. El Islam es antagónico a Occidente, es su contrario. Y cuando este intenta imponer sus principios en nuestra civilización surgen los problemas. Hemos visto en estos últimos días el caso de Pozuelo, en la Comunidad madrileña. En un colegio, que posee una normativa según la cual está prohibida el uso de sombreros, gorras u otra prendas que tapen la cabeza. Es la normativa del centro, y como tal todos sus alumnos y personal docente está obligado a respetar. El problema surge cuando una alumna musulmana, alentada más por su padre, que seguramente por su propia voluntad, decide ir al colegio con el pañuelo, conocido como Hiyab. En acudir así al centro la normativa que vincula a todos los alumnos, y que es igual para todos, se impone. No por ser un símbolo religioso, sino porque independientemente de que sea un símbolo religioso, que todos tenemos derecho a usar si respetamos el orden establecido, es una prenda de las prohibidas...
Pasaron las elecciones en Galicia y País Vasco, tendría que haber escrito éste artículo ya el Lunes, pero no tuve mucho tiempo, aún así como dice el refrán "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" y añado yo "y si lo has dejado al menos hazlo y no lo dejes para nunca". A estas alturas ya todos sabemos los resultados. Ya todos conocemos la victoria del PP en Galicia. Núñez Feijóo será el nuevo presidente de la Xunta, y recupera para el PP un país que nunca debía haber perdido, o mejor dicho que nunca perdió. Estos cuatro años Galicia estuvo como parada, al igual que si se hubiera parado el tiempo, ahora despierta de nuevo. Cuatro años tirados por un gobierno que no hizo nada, el progreso pasó de ser de Galicia a ser para los bolsillos de cuatro, entre ellos Touriño y Quintana. En resumen el PP consiguió 39 escaños uno más del que necesitaba para la mayoría absoluta y dos más que en las anteriores elecciones. El PSOE se queda con 24, y uno menos, y uno menos tam...
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UN abrazo.