Zapatero se posicionaba hace algunos días contra la pena de muerte, algo muy loable, y muy noble por su parte, si no fuera por la enorme contradicción que ello conlleva. El Gobierno de Zapatero, es el responsable de la expansión de la ley del aborto, y su partido y sus militantes son, en su mayoría, defensores de este crimen. Zapatero es un hipócrita, gracias a su postura ante el aborto, se está llevando a cabo en nuestro país, uno de los peores crímenes, y el que será recordado como el genocidio del siglo XXI. Zapatero es un gran defensor de ese horrible crimen que es el aborto, por eso resulta asqueroso y repugnante, que ahora este tipejo se erija como defensor de la vida y contrario a la pena de muerte. El derecho a la vida ha sido vulnerado por este tipo que ahora dice estas bonitas palabras. La vida hay que defenderla desde su concepción hasta la muerte del ser humano, y Zapatero no lo hace. Por eso no tengo nada que loar a Zapatero sobre sus palabras contra la pena de muerte, porque destilan hipocresía, falsedad; no sólo bastan las palabras, las palabras no son nada, sino se acompañan de actos, y el defensor y propulsor del aborto en España no puede hablar de defensa de la vida, es un insulto a la inteligencia de las personas, y de un cinismo ofensivo.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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