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La cigarra y la hormiga

Recuerdo estos días una fabula muy extendida, y que oí alguna vez de pequeño. La fábula es la de la hormiga y la cigarra, atribuida a Esopo. Esta fábula recreaba como una hormiga trabaja duro durante el buen tiempo, búscaba y recolectaba comida y trabaja duro para ello. Mientras la cigarra disfrutaba del buen tiempo cantando y tocando su guitarra. Cuando llegó el duro invierno la cigarra acudió a su amiga la hormiga, que disfrutaba de buen cobijo y alimento. La cigarra le pidió ayuda y según la fábula de Esopo la hormiga le dio unos granos de arroz, y le advirtió que debe ser generosa. Sin embargo la hormiga de La Fontaine le dice: ¿qué hacías durante el verano?-a lo que la cigarra le contestó-Día y noche a quien me encontraba,le cantaba, no te disgustes-¿Le cantabas?-le dijo la hormiga-Me alegro, pues bien, baila ahora!



La verdad es que esta historia se debe amoldar a la realidad actual, y para hacerlo sólo hace falta ver nuestro alrededor. La hormiga hoy en día ha seguido trabajando, se ha sacrificado y ha recolectado mucha comida en su guarida, la cual ha conseguido también fruto de su trabajo. La cigarra se ha pasado cantando, bailando, bebiendo y fumando, quizás ha conseguido un trabajo para conseguir más comida para cambiarla por sus vicios. Ha ido a la hormiga y le ha pedido comida para comprarse una guarida, un coche, etc. La hormiga se lo ha prestado, pero con todo su derecho quería un beneficio por no disponer de su comida, la cigarra ha aceptado voluntariamente darle algo a cambio, unos intereses, la misma cantidad de comida, etc. Pero ha llegado un momento en que la cigarra no dispone de más trabajo, porque ya casi escasea para la hormiga, no puede devolver la comida a la hormiga, pierde su guarida, su coche, porque por justicia le pertenece a la hormiga, ya que han sido intercambiadas por su comida. Durante tiempo se ha dedicado a otras cosas que no ha sido trabajar, la hormiga que trabajaba y tenía mucha comida, le ha dado un porcentaje de su comida si iba con ella en busca de comida, la cigarra ha ido alguna vez que otra, y así mismo le ha pedido comida prestada a la hormiga, que le devolvería con intereses, muchas veces para vicios y no para cosas de primera necesidad, también se ha dedicado a pedir a la hormiga porque eso era más fácil que ir a buscar comida. Ahora la comida escasea, en parte por culpa de la cigarra, y obviamente la hormiga tiene para ella unas reservas que ha ganado con el sudor de su frente, no quiere prestar, debe seguir yendo a buscar comida, ahora sola, porque no hay comida para pagar a los ayudantes.

La hormiga vive bien, tranquila, sabe que la escasez de comida pasará, y mientras tanto tiene comida que había conseguido antes, y ahora trabaja aún más duro que antes para conseguir más comida. La cigarra deberá empezar ahora con mucho sacrificio, por culpa de su mala cabeza y con trabajo muy duro. Pero la cigarra que no ha trabajado antes, sigue sin querer hacerlo. Quiere asaltar la guarida de la hormiga, pide que se le dé parte de la comida de la pobre hormiga, le echa la culpa por hacerle el favor de prestarle dinero. Dice que todos son iguales, que quiere una redistribución de la riqueza, pide que la hormiga le mantenga, y como ve que las cosas no son así se indigna, se dedica a acampar delante de la guarida de la hormiga con otras cigarras en la misma situación, dice que son revolucionarios, cuando ven a la pobre hormiga le chillan cosas como: "hormiga fascista" "abajo las hormigas y el capitalismo". Las hormigas hacen un pequeño cuerpo de seguridad, ya que están atemorizadas ante el comportamiento violento e intimidatorio de las cigarras. Un día cualquiera las cigarras empiezan destrozar mobiliario urbano, a saltarse las leyes, y ese pequeño ejército de hormigas les dicen que se comporten, que sino tendrán que defenderse, las cigarras se indignan aún más y atacan violentamente a las hormigas que velan por la seguridad y el orden, y estas no les queda otro remedio que defenderse. Las cigarras después dicen que han sido atacadas por un ejército de hormigas fascistas.

¿Qué hacemos ante esta situación? Las cigarras no se irán, seguirán reclamando lo que no es suyo, intimidando a las pobres hormigas, les querrán quitar su comida, querrán que estas vayan a recoger la comida mientras las cigarras danzan y cantan, pero que después la comida recolectada sea repartida. Ante esta situación ¿qué harán las hormigas? Eso es lo que cabe preguntarse...

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Sin entrar en consideraciones, pues con matices estoy bastante de acuerdo con lo que escribes, recomendarte este video sobre la cigarra y la hormiga del que me he acordado entre sonrisas al leer tu post! Sigue con ese "pedaso" de blog!

http://www.youtube.com/watch?v=tYd1Nh0NvOE

Marc
José Manuel Arias ha dicho que…
Muchas gracias por tu visita y tus ánimos Marc. Ahora mismo veré el vídeo.

¡Un abrazo!

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