En los últimos meses los españoles hemos observado la disputa entre Madrid y Cataluña por albergar Eurovegas, ese complejo que pretende crear el magnate americano Adelson en España emulando Las Vegas. Finalmente han sido los madrileños los que se han llevado el gato al agua y parece ser que la Comunidad de Madrid será la que albergará ese complejo. No voy a negar que España necesita inversiones, pero desde luego no creo que colocar un complejo de juego y apuestas sea la solución económica a nuestros problemas. En primer lugar, no creo que un país pueda sobrevivir ofreciendo sólo ocio, se debería invertir en otro tipo de cosas; y en segundo lugar, quizás aporte beneficio económico al país e incluso empleo, cosa que dudo que sea en gran escala y desde luego no nos salvará de la crisis, pero lo que puede llevar aparejado ese progreso económico puede ser un alto precio, podemos hablar de la prostitución, de las drogas, mafias, etc. Son cosas que vendrán inherentes con Eurovegas. Ya tenemos bastantes problemas con ciertos europeos que vienen a montarse sus orgías por la costa mediterránea, convirtiendo a pueblos en verdaderos destinos de sexo, alcohol y drogas, como para erigir un lugar que sea el centro de todo eso. Madrid tiene mucho que perder con Eurovegas, la capital de España se puede convertir en un nido de prostitución, de drogas, mafias,... y si no al tiempo.
Estos últimos días se ha producido una brutal, irracional y repugnante persecución, ya no sólo a nivel español (que es habitual) si no mundial, a la Iglesia Católica. Me ha impresionado ver al Papa Benedicto XVI. Un anciano aguantando estas largas Misas de Semana Santa en el Vaticano, en él pesaban más el odio y el anticatolicismo que los años. Era un hombre agotado, después de todo lo que le han echado encima tan injustamente estos días. En estas fechas más que nunca creo que el Santo Padre ha llevado la Cruz, como la portó Cristo. Ese anticatolicismo fue comparado con el antisemitismo, que no con el Holocausto, gracias a Dios no se ha desatado un Holocausto (a más de uno le gustaría), pero sí una semblanza al antisemitismo. Antisemitismo que estuvo presente en oscuros años en nuestra civilización y que culminó con el Holocausto. Antisemitismo que he denunciado aquí mismo, porque sigue presente. Y ahora un anticatolicismo, que de momento no ha tomado, y esperemos que así sea, el nivel...
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