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Islam, Occidente y la libertad de expresión

Tras los brutales ataques terroristas de París de la semana pasada, me surgen varias reflexiones al respecto. Me surgen dos ideas distintas, ambas ya las traté aquí hace unos años, en diversos artículos.

En primer lugar, la situación de Occidente y el gran desafío que tiene respecto al islam. El islam representa un peligro para Occidente, estamos ante una religión ajena a nuestra Civilización y que tiene graves problemas para adaptarse. Occidente tiene unos principios y valores que entran en contradicción con la religión islámica y, por lo tanto, al introducirse ésta en nuestra cultura se ha producido un choque, choque que debemos resolver si no queremos que la Civilización se debilite.

No vamos a entrar en las muchas contradicciones que tiene el islam con nuestra cultura, no es el objetivo de este artículo, pero es obvio que la forma de vida islámica y su pensamiento es contrario a nuestra cultura, por ello, estaremos siempre en un conflicto, en el choque de civilizaciones del que nos hablaba Huntington.

¿Cuál es la solución? Tenemos en primer lugar que defender la Civilización occidental, de hecho yo le llamaría civilización a secas, porque lo que el islam ha creado lo calificaría de barbarie. Y si queremos que la civilización sobreviva, frente al ataque bárbaro, sólo nos queda reconocer el problema, reconocer que la civilización no puede convivir con la barbarie, reconocer nuestra superioridad y desechar las estúpidas ideas de multiculturalismo o relativismo, que consideran que la civilización es lo mismo que la barbarie, que todas las culturas valen lo mismo, que la moralidad es un invento social. Tener muy claro lo que somos, que somos la civilización y que ellos son bárbaros, y que no tenemos nada que aprender de ellos, sino al contrario, nuestra misión será que ellos se vuelvan a la civilización.

Los musulmanes también tienen una tarea por delante, y es la de, aquellos que se hayan integrado en nuestras sociedades, intentar hacer que el islam pueda adaptarse a Occidente. No soy un escéptico respecto a la integración de musulmanes en Occidente, como sí lo sugieren muchas tesis, pero esa es una labor de las comunidades musulmanas, y hoy por hoy esa integración no ha dado resultados. Verdaderamente desconozco como lo pueden hacer, porque no es tarea que me incumba a mí, pero creo que, si de verdad quieren hacerlo, se puede conseguir. En Occidente existe la libertad religiosa, y aunque el cristianismo es uno de los pilares de Occidente y sin sus valores Occidente no tendría sentido, cualquier occidental puede profesar la religión que considere oportuno o no hacerlo, pero nunca puede defender unos valores, una forma de vida o de pensar que atente contra los de Occidente.

Por otra parte, la reflexión que me surge es la del semanario Charlie Hebdo, vemos como muchos lo han puesto como un referente de la libertad de expresión, y la verdad que no lo era. La libertad de expresión es un derecho del que gozamos en Occidente, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución de nuestro país. Pero a la vez ser recogen límites a la libertad de expresión, límites que tampoco los considero como tal, ya que el ejercicio de un derecho nunca implicará la violación del derecho de un tercero. Así, en la mayoría de los ordenamientos jurídicos se recogen ilícitos que hacen que la libertad de expresión no se extienda hasta límites donde por ejercer este derecho violemos el de terceros. Tenemos como claro ejemplo el delito de calumnias e injurias en el Código Penal de nuestro país.

En este caso, el semario Charlie Hebdo no se dedicaba a ejercer su libertad de expresión, si no que cometía unas acciones que en nada están amparadas bajo este derecho. Los ataques contra los musulmanes no eran los mas graves, sino que los ataques al catolicismo eran más feroces y asiduos. Si acudimos al Código Penal, podemos ver que realizar unas publicaciones como las de Charlie Hebdo serían, en nuestro país, un delito, así el artículo 525.1 del Código Penal nos dice: "Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican." Está bastante claro, que ciertas publicaciones o expresiones no están amparados bajo la libertad de expresión, y esto es evidente, puesto que al ejercer el derecho a la libertad de expresión no podemos estar violando el derecho a la libertad religiosa de un tercero.

Por eso, cuando enfocamos nuestra crítica hacia el islam, no podemos hacerlo como la hace Charlie Hebdo, debemos hacer una crítica fundada con argumentos, porque eso es lo que ampara nuestra libertad de expresión. El insulto, el escarnio, la ofensa gratuita, además de denotar una falta de argumentos e ignorancia sobre el tema, no es libertad de expresión, sino un delito. Debemos tener claro que es la libertad de expresión, que en base a ésta no se puede atentar contra derechos de terceros. Debemos además, por el bien cultural e intelectual de nuestra sociedad, realizar siempre críticas fundadas, argumentadas y con razones, porque el insulto y la burla no es más que violencia verbal, y la violencia, ya sea verbal o física, es propio de la barbarie, no de la civilización que nosotros representamos.

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