viernes, 13 de febrero de 2009

Darwin

Ayer se cumplieron 200 años del nacimiento del naturalista inglés Charles Darwin, famoso por haber creado la teoría de la evolución. En 1859 publica El origen de las especies, después de viajar durante cinco años por el mundo observando la naturaleza, donde expone esta nueva teoría, según la cual los seres vivos descienden de un antepasado común mediante la selección natural, esta consiste en que los diferentes organismo se van adaptando al medio, y los miembros que no consigan adaptarse irán muriendo. Esta teoría es la aceptada mayormente por la comunidad científica.

Pero muchos han utilizado a Darwin en su propia lucha, muchos lo han identificado como alguien que se atrevió a desafiar a Dios. Casi, o sin el casi, como un ateo convencido. Darwin provenía de una familia de librepensadores, aún así fue bautizado y educado en una fe Anglicana, e incluso sus pasos iban encaminados hacia el sacerdocio. Darwin fue creyente practicante hasta los 40 años. Su abandono de la Fe no fue por sus investigaciones, como quieren hacer creer algunos, sino por motivos personales. Nunca fue antirreligioso, ni quiso atacar nunca a la religión. Nunca se declaro ateo, sino más bien agnóstico. Así lo demuestran estas dos citas suyas: «nunca había sido ateo en el sentido de negar la existencia de un Dios" y "creo que “agnóstico” sería una descripción correcta de mi pensamiento". Por supuesto presentar a Darwin como una bandera del ateísmo no es menos que una aberración que sólo puede ser hecha por la ignorancia. Darwin podía haber realizado su labor igual con la Fe o siendo un creyente ferviente y practicante. En 1879 escribió «un hombre puede ser un ardiente teísta y un evolucionista" además citó ejemplos. Wallace, Gray o Kinsley son ejemplos de evolucionistas creyentes, que desarrollaron su actividad sin abandonar su Fe, y que dejan en evidencia a todos esos antirreligiosos que toman esta teoría como un instrumento ateo.

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