martes, 22 de agosto de 2017

El miedo a afrontar nuestros problemas

Ante los últimos atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, me voy a permitir hacer unas cuantas reflexiones al respecto.


En primer lugar, en Occidente tenemos un grave problema, problema que los gobiernos parecen no querer afrontar y los ciudadanos no queremos ver. Tenemos en nuestros países unas comunidades con una forma de vida que choca de forma frontal con la nuestra, es de sentido común que esto produce un conflicto social inevitable. No voy a entrar en detalles, pero cualquiera que se informe mínimamente sobre el Islam se dará cuenta de que éste es incompatible con la forma de vida y los valores occidentales. Esto significa que su introducción en nuestros países provocará de forma irremediable un conflicto, tal como está sucediendo. Si esto no se asume por gobernantes y ciudadanos, el conflicto tendrá difícil solución, pero también tienen un papel fundamental aquellos musulmanes denominados "moderados", son los que deben depurar su comunidad e integrarla en Occidente. Ellos son los que deben adaptar su religión a nuestra forma de vida, y para ello quizás deban renunciar o modificar ciertos preceptos religiosos. Cualquier musulmán que se ha adaptado a Occidente reconocerá que ha tenido que renunciar a ciertos preceptos de su religión para adoptar los valores y forma de vida occidental, y está en sus manos que toda la comunidad musulmana desarrolle este proceso.


Una de las cosas que más me ha llamado la atención estos días, es el empeño de los medios de comunicación de querer lavar la imagen del Islam, incluso llegando a justificar, ciertos periodistas, a los terroristas. También es de destacar que los musulmanes que han salido a hablar en los diversos medios de comunicación ha sido para denunciar una supuesta "islamofobia", que no existe, más que para aportar soluciones al problema, lo que no ayuda en absoluto ni a nuestra sociedad, ni a los musulmanes integrados en Occidente.

martes, 21 de febrero de 2017

Irresponsables

El pasado fin de semana una manifestación recorrió el centro de Barcelona, el objetivo de dicha marcha era reclamar que nuestro país acoja refugiados. No acaba de quedar muy claro como quieren que se lleve a cabo esa acogida. Lo único que veo es un mensaje simplista, e incluso peligroso. Queda muy bien, muy progresista y muy solidario, pero quienes queremos ser ciudadanos responsables, preocupados por el bien común y comprometidos con la libertad, tenemos la obligación de no quedarnos en mensajes simples, aunque ello nos conlleve ser tachados de insolidarios, xenófobos y otros descalificativos tan manidos.

Tenemos ante las puertas una gran cantidad de personas que merecen respeto por su condición de personas, pero también me preocupan las personas de aquí, me preocupa su seguridad, su bienestar, su libertad. Con los refugiados no sólo entran personas, entran ideas, entra la idea de que hay que acabar con Occidente, de que hay que exterminar al infiel, de que las mujeres son inferiores, de que no se debe respetar la libertad. Entra una forma de vida que chocará con la nuestra, entra el choque de civilizaciones.

Es muy bonito acoger refugiados, me encantaría poder hacerlo, pero no pienso defender el poner en peligro a mis conciudadanos, el crear un conflicto social, no pienso defender el poner en peligro nuestra civilización Occidental, nuestras libertades. Acoger refugiados, de acuerdo en la idea, pero no a cualquier precio, lo contrario sólo lo pueden defender irresponsables.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Elecciones en Cataluña, el 27-S

Hoy se celebran elecciones en Cataluña, en base a la ley son elecciones para el Parlamento autonómico, pero realmente muchos quieren que estas elecciones sean mucho más. ¿Qué nos jugamos? Los irresponsables políticos que nos han gobernado han puesto a nuestra sociedad entre la espada y la pared. Han utilizado al ciudadano.

¿A dónde nos quieren llevar? Nos están prometiendo el cielo en la tierra con la independencia de Cataluña, pero sin darnos respuestas mucho más claras. "Con la independencia seremos mucho más ricos", exclaman, pero no explican el cómo, ¿tenemos que hacer un acto de fe? ¿por qué me debo creer lo que me dice Mas, Junqueras y Romeva a pies juntillas? Que me expliquen como construirán ese paraíso terrenal, porque no lo han hecho. Han arrastrado a la masa, no con argumentos racionales, si no con el sentimiento, ¿van a construir un país con el sentimiento? Han dividido a la sociedad catalana, ¿cómo lograrán unirla de nuevo? ¿O su trabajo sólo consistía en dividirla?

¿Qué va a pasar después de estas elecciones? No lo sé. ¿Van a hacer una declaración unilateral de independencia, aunque hundan a Cataluña? ¿Van a gobernar enfrentándose al resto de España? Lo único que sé es que han fracturado a la sociedad catalana, que están destrozando Cataluña y que España tiene un grave problema, que sus gobernantes tampoco han sabido atajar y enfrentarse a él. Mientras sigamos con gobernantes irresponsable e ineptos, tanto a nivel central como autonómico, no podremos construir nada y el ciudadano seguirá siendo el que menos importe.

miércoles, 14 de enero de 2015

Islam, Occidente y la libertad de expresión

Tras los brutales ataques terroristas de París de la semana pasada, me surgen varias reflexiones al respecto. Me surgen dos ideas distintas, ambas ya las traté aquí hace unos años, en diversos artículos.

En primer lugar, la situación de Occidente y el gran desafío que tiene respecto al islam. El islam representa un peligro para Occidente, estamos ante una religión ajena a nuestra Civilización y que tiene graves problemas para adaptarse. Occidente tiene unos principios y valores que entran en contradicción con la religión islámica y, por lo tanto, al introducirse ésta en nuestra cultura se ha producido un choque, choque que debemos resolver si no queremos que la Civilización se debilite.

No vamos a entrar en las muchas contradicciones que tiene el islam con nuestra cultura, no es el objetivo de este artículo, pero es obvio que la forma de vida islámica y su pensamiento es contrario a nuestra cultura, por ello, estaremos siempre en un conflicto, en el choque de civilizaciones del que nos hablaba Huntington.

¿Cuál es la solución? Tenemos en primer lugar que defender la Civilización occidental, de hecho yo le llamaría civilización a secas, porque lo que el islam ha creado lo calificaría de barbarie. Y si queremos que la civilización sobreviva, frente al ataque bárbaro, sólo nos queda reconocer el problema, reconocer que la civilización no puede convivir con la barbarie, reconocer nuestra superioridad y desechar las estúpidas ideas de multiculturalismo o relativismo, que consideran que la civilización es lo mismo que la barbarie, que todas las culturas valen lo mismo, que la moralidad es un invento social. Tener muy claro lo que somos, que somos la civilización y que ellos son bárbaros, y que no tenemos nada que aprender de ellos, sino al contrario, nuestra misión será que ellos se vuelvan a la civilización.

Los musulmanes también tienen una tarea por delante, y es la de, aquellos que se hayan integrado en nuestras sociedades, intentar hacer que el islam pueda adaptarse a Occidente. No soy un escéptico respecto a la integración de musulmanes en Occidente, como sí lo sugieren muchas tesis, pero esa es una labor de las comunidades musulmanas, y hoy por hoy esa integración no ha dado resultados. Verdaderamente desconozco como lo pueden hacer, porque no es tarea que me incumba a mí, pero creo que, si de verdad quieren hacerlo, se puede conseguir. En Occidente existe la libertad religiosa, y aunque el cristianismo es uno de los pilares de Occidente y sin sus valores Occidente no tendría sentido, cualquier occidental puede profesar la religión que considere oportuno o no hacerlo, pero nunca puede defender unos valores, una forma de vida o de pensar que atente contra los de Occidente.

Por otra parte, la reflexión que me surge es la del semanario Charlie Hebdo, vemos como muchos lo han puesto como un referente de la libertad de expresión, y la verdad que no lo era. La libertad de expresión es un derecho del que gozamos en Occidente, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Constitución de nuestro país. Pero a la vez ser recogen límites a la libertad de expresión, límites que tampoco los considero como tal, ya que el ejercicio de un derecho nunca implicará la violación del derecho de un tercero. Así, en la mayoría de los ordenamientos jurídicos se recogen ilícitos que hacen que la libertad de expresión no se extienda hasta límites donde por ejercer este derecho violemos el de terceros. Tenemos como claro ejemplo el delito de calumnias e injurias en el Código Penal de nuestro país.

En este caso, el semario Charlie Hebdo no se dedicaba a ejercer su libertad de expresión, si no que cometía unas acciones que en nada están amparadas bajo este derecho. Los ataques contra los musulmanes no eran los mas graves, sino que los ataques al catolicismo eran más feroces y asiduos. Si acudimos al Código Penal, podemos ver que realizar unas publicaciones como las de Charlie Hebdo serían, en nuestro país, un delito, así el artículo 525.1 del Código Penal nos dice: "Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican." Está bastante claro, que ciertas publicaciones o expresiones no están amparados bajo la libertad de expresión, y esto es evidente, puesto que al ejercer el derecho a la libertad de expresión no podemos estar violando el derecho a la libertad religiosa de un tercero.

Por eso, cuando enfocamos nuestra crítica hacia el islam, no podemos hacerlo como la hace Charlie Hebdo, debemos hacer una crítica fundada con argumentos, porque eso es lo que ampara nuestra libertad de expresión. El insulto, el escarnio, la ofensa gratuita, además de denotar una falta de argumentos e ignorancia sobre el tema, no es libertad de expresión, sino un delito. Debemos tener claro que es la libertad de expresión, que en base a ésta no se puede atentar contra derechos de terceros. Debemos además, por el bien cultural e intelectual de nuestra sociedad, realizar siempre críticas fundadas, argumentadas y con razones, porque el insulto y la burla no es más que violencia verbal, y la violencia, ya sea verbal o física, es propio de la barbarie, no de la civilización que nosotros representamos.

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Y ahora qué?

Siempre me he considerado un defensor de unos valores que creo que son fundamentales para la construcción de una sociedad justa y que busque el progreso. Esos valores son para mí innegociables, en tanto en cuanto no apoyaré ninguna tesis, ni ninguna entidad que los ataque o renuncie a ellos, ya sea de forma expresa o tácita. Una sociedad debe basarse en los principios del Humanismo Cristiano, tomar como medida de todas las cosas al hombre, dirigir todo fin de la vida social y de las instituciones sociales a la persona. La defensa del Humanisno Cristiano nos lleva a defender toda una serie de instituciones y derechos: la Vida, la Libertad, la Familia, la justicia social, la dignidad del ser humano, etcétera. Todo esto es bueno explicarlo, aunque sea de forma tan escueta, para entrar en materia del tema en cuestión. Entre los defensores de estos valores es evidente que habrán diferentes sensibilidades, pero todos compartimos un mismo fin.

Entrando en la cuestión en sí, nos centraremos en la situación actual en nuestro país, ¿qué hacemos los defensores de estos valores ahora mismo? Qué hacer esa es la cuestión. Existe una organización más o menos definida a nivel asociativo y de entidades, tenemos una presencia a nivel social, pero ha llegado un momento en que políticamente nos hemos quedado huérfanos. Durante estos años de democracia hemos tenido una relativa presencia en partidos del centro-derecha y derecha español, tanto en AP y PP, en UCD, en CiU y PNV. En los dos últimos hace tiempo que se desecharon estos valores, y las personas que los defendían fueron apartados o abandonando las formaciones que ya no podían apoyar siendo coherentes, es un efecto del nacionalismo (que traté en mi último artículo), se impone la Nación como centro de la vida del individuo y del partido, todo lo demás no importa. En el único partido donde se aglutinaba un sector que defendía estos valores era el PP, pero en este partido también se les fue arrinconando, echando de lado, promoviendo políticas contrarias a estos valores, a pesar de que parte de sus votantes y militantes los defendían, renunciaron poco a poco a estos valores, hasta que al final se ha convertido en  un partido que ha renunciado por completo a ellos, por lo que las personas que los defendemos tampoco podemos seguir dándole nuestro apoyo. La retirada de la reforma de la Ley del Aborto y con ello la renuncia a legislar en favor de la vida y, por lo tanto, mantener y tomar como suya la Ley del Aborto de 2010, fue el detonante. Convertido, por lo tanto, el PP en un partido abortista, no puede contar ya con el apoyo de esta parte de la sociedad. Pues, esto que se dio hace escasos dos meses, nos situaba en una encrucijada, ¿qué hacemos en el ámbito político los defensores de estos valores? Difícil respuesta en esos momentos. Voy a partir de la base de que todos conocemos a partidos minoritarios que defienden estos valores, pero no representan una alternativa seria y no tienen un programa claro, y a veces tienen otros aspectos que no acaban de convencer a la gran mayoría de este sector del electorado. Lo único que se asomaba en aquellos momentos era un partido de nuevo cuño, integrado y apoyado por muchas personas que habían pertenecido al sector provalores del PP, y que lo habían abandonado por la deriva. VOX era un partido con meses, con caras conocidas, pero pequeño, sin casi presencia en los medios de comunicación, ¿era la alternativa buscada? Pues la mayoría de la gente que defendía estos valores, y que ya no confiaba en el PP, pensó que podía ser una alternativa. Se había presentado a las elecciones europeas sin conseguir eurodiputado, pero con un resultado que de ninguna forma se podía considerar un fracaso, si tenemos en cuenta las circunstancias. Ahora, con el abandono del PP de los valores fundamentales, ese trasvase de votos se acentúa. En los últimos meses han hecho buenas campañas, sólo hay que ver el compromiso con la Vida y los valores que firmaron hace unas semanas y que cualquiera puede leer entrando en su página web, las propuestas que han hecho en el ámbito de familia y bienestar social, las querellas contra los responsables del 9N, mientras el Gobierno se escondía, u otras acciones semejantes que muestran su compromiso con cambiar las cosas y con los valores en los que creemos muchos.

Creo que ahora, ante una alternativa como VOX, los que verdaderamente defendemos los valores fundamentales: la Vida, la familia, la libertad,... Debemos pasar a la acción con nuestro apoyo a esta formación; si creemos en estos valores es en momentos como estos donde debemos dar la cara, de lo contrario, el fracaso de un partido que defiende nuestros valores significaría nuestra orfandad política, nuestro ostracismo social, con todo lo que ello conlleva. No voy a decir a nadie qué hacer, pero, a las personas que creen en lo mismo que yo les pido que, dentro de su libertad personal, actúen con responsabilidad y de acorde con su conciencia. Es un momento muy difícil, la crisis moral y de valores es peor que la económica. Pues espero que sepamos actuar consecuentemente, estoy seguro que lo haréis, porque tenéis una moralidad, un código ético que no os permite venderos, ni tan siquiera permanecer impasible, que no os permite apoyar de ninguna forma a aquellos que viven en la inmundicia moral, por eso creo que tenemos una ardua pero bonita batalla por delante y que conseguiremos alzar nuestra voz y que se nos escuche en todos los ámbitos.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Combatir el Nacionalismo

Ha pasado el 9N, ese día que los separatistas catalanes habían fijado para celebrar una consulta ilegal. He dejado pasar más de una semana para hacer una pequeña y breve reflexión sobre el asunto y todo lo que le envuelve. Pues bien, como todos sabemos, los separatistas, con la Generalitat a la cabeza, decidieron realizar la consulta. Estamos ante una grave situación. Sí que es verdad que lo que realizaron el domingo pasado fue una charlotada, sin garantía alguna, donde acudieron a votar los afines a la causa separatista, los niños, cualquier inmigrante, y quien quisiera votar dos o tres veces parece que también lo podía hacer. No en vano, si al separatismo le quitamos el daño que hace a la sociedad y a la Nación sería cómico. Para ilustrarlo pondré algunos ejemplos, son graciosas las invenciones históricas de sus ¿historiadores? tales como que Miguel de Cervantes o Santa Teresa de Jesús eran catalanes, el Quijote fue escrito en catalán, el origen de la Señera que ha sido elevado de leyenda surgida en el siglo XVI a hecho histórico indiscutible, y como tal se enseña en las escuelas, etc. También resulta tronchante su paranoia, piensan que toda España está en contra suya, que los vigilan y cosas por el estilo que superan lo absurdo. No es raro ver en las redes sociales algunos separatistas avisando de que han visto un militar o un vehículo del ejército por la calle y ello significa que la invasión española ya ha empezado. El mismo día de la consulta muchos paranoicos difundían, por Twitter u otras redes sociales, que el CNI había intervenido sus teléfonos móviles. No, no eran personajes de relevancia política, eran voluntarios de las organizaciones separatistas que montaban el tinglado de la consulta, vamos lo que se puede decir unos don nadies. Bueno, podemos poner infinidades de ejemplos, a primera vista esto es gracioso, pero sólo a primera vista.

Ahora vamos a centrarnos en el problema, que no resulta gracioso, si no todo lo contrario, es dramático. El separatismo supone un grave problema, un desafío que España debe enfrentar. El separatismo catalán ha ido incubándose durante tres décadas por los gobiernos nacionalistas de Cataluña, han construido un ideario, basado en el victimismo y en la exaltación de los sentimientos, se exaltan los símbolos "nacionales" de Cataluña, muchos de ellos inventados, se presenta a España como un ente distinto, con el que no se tiene nada que ver y que además odia y maltrata  a Cataluña, todo ello se basa en la mentira y en la tergiversación. Se busca el sentimiento, en detrimento de la racionalidad, mediante la exaltación de símbolos nacionales, de la bandera, de la "Nació", mediante el odio como hemos visto. Todo ello está minuciosamente preparado y se difunde, a través de los colegios y de los medios de comunicación, principalmente.

Todo esto me lleva a pensar, ¿por qué se ha podido en pleno año 2014 incubar un nacionalismo en plena Europa? Esto nos parece más propio del periodo de entre guerras, donde los movimientos nacionalistas, incubados durante el siglo XIX, se apoderaron de grandes masas de población. Pues sí, en España, en pleno siglo XXI, se ha podido hacer triunfar un nacionalismo propio del siglo XIX. Creo que en parte la sociedad actual, aunque crea la gente que no, es bastante propensa ha dejarse engatusar por el nacionalismo, de cualquier tipo, claro que para ello se necesita tiempo y una estrategia bien planeada y en Cataluña lo han hecho. Pero, ¿por qué afirmo que la sociedad actual es propensa al nacionalismo? En la sociedad actual el individuo se ha visto desprovisto de todo lo que le puede llevar a tener un objetivo vital, de algo por lo que luchar, muchos se lanzan al hedonismo, a lo que podríamos llamar placeres mundanos, pero está claro que a la gran mayoría eso no le llena, pues el  hombre necesita algo más, busca eso que le llene ese vacío, que no es más que un vacío espiritual, muchos van a parar a falsas espiritualidades, otros se entregan a diversas ideologías, como sería este caso que tratamos, con la que tratan de rellenar ese vacío. No en vano se ha dicho que el nacionalismo es como una religión, yo afirmo que el hombre desprovisto de espiritualidad, que se la proporciona la religión, lo llena con el nacionalismo. Es decir, vemos como si para un cristiano el centro de su vida es Cristo, para un nacionalista el centro de su existencia es la Nación. Al individuo desprovisto de objetivo vital, que se ve solo sin formar parte de ninguna comunidad, que observa la vida como un continuo pasar de días hasta que le llegue la muerte, es normal que a parte de entregarse a los placeres mundanos, que lo entretendrán hasta el momento de su desaparición y le harán evadirse, por un tiempo, de su dolor, busque algo más trascendente. Encuentra el nacionalismo, o cualquier otra ideología, y se creerá que ha encontrado algo por lo que vivir y a lo que entregarse y, por desgracia, se estancará ahí sin poder llegar a la verdadera transcendencia, a aquello para lo que verdaderamente está hecho el hombre. Y sí, en nuestra sociedad actual, se halla el caldo de cultivo para hacer florecer el nacionalismo.

¿Qué debe hacer España para frenar el separatismo? Pues no vamos a buscar culpables de que haya florecido este nacionalismo en Cataluña o en el País Vasco, porque desde la perspectiva actual sería muy fácil hablar y juzgar, aunque en España podemos hallar muchos responsables de la situación, y unos más que otros. Lo que hay que hacer es concienciarse de que tenemos un grave problema. No un problema, si no un grave problema. Y que el nacionalismo es una enfermedad social y para el país y habrá que combatir la enfermedad. Al nacionalismo hay que combatirlo, no dialogar con él, en primer lugar porque él es sentimental y nosotros racionales, al igual que no se dialoga con un perro, porque el diálogo resultaría infructuoso, no se debe hacer con el nacionalismo. Combatirlo, sí hay que combatir contra él y destruirlo, así de claro. ¿Cómo lo combatimos? Pues en el caso concreto del nacionalismo catalán con el Estado de Derecho y por lo tanto con la Ley, para eso somos demócratas, porque cumplimos la Ley. Recuperar la educación, es muy importante que las competencias en educación (también en sanidad, pero eso es otro tema) vuelvan al Estado, y éste se encargue de formar, en libertad, a sus ciudadanos o de ayudar a aquellos que quieran llevar a cabo esta tarea. Urge recentralizar el Estado, no por temas identitarios, si no por temas de eficacia y eficiencia, no me importan los temas identitarios, me importa construir una Nación seria, que respete la libertad, una Nación de ciudadanos, una Nación que combata y que destruya cualquier atisbo de esa perversa ideología que es el nacionalismo de cualquier tipo.


martes, 30 de septiembre de 2014

Con la presente retiro mi apoyo al Partido Popular

En el día de hoy anuncio mi dimisión como Presidente de NNGG Sants-Montjuïc y ceso de toda activad política en el Partido Popular. La decisión por parte del Gobierno, anunciada la semana pasada, de no reformar la Ley del Aborto y no legislar en favor de la Vida ha hecho que tome esta dura decisión. Si por algo me inmiscuí en el mundo de la política es por la defensa del derecho a la vida, obviamente no puedo apoyar, ni sostener con mi voto a un Gobierno que no respeta el derecho a la Vida, un Gobierno que prometió reformar la Ley del Aborto y legislar en favor de la vida, si vamos al programa electoral podemos leer: “Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida”, y que no lo ha hecho, un Gobierno al cual los adjetivos que mejor lo califican son cobarde y mentiroso.
El abandono de la defensa de la Vida se ha manifestado de manera evidente en la decisión tomada la semana pasada, pero que también se observa en la inacción en lo que llevamos de legislatura de legislar al respecto. La defensa de la familia es otro frente abandonado, las políticas en pro de la familia son escasas, la institución familiar, núcleo fundamental de toda sociedad, parece no tener la menor importancia para este Gobierno. Parece, y así ha quedado acreditado en los casi tres años que llevamos de legislatura, que el derecho a la Vida y la familia es algo que no importa a los políticos del Partido Popular. Un hecho bien evidente es el desprecio y abandono, por parte del Partido Popular Catalán, que ha padecido la plataforma EsFamilia, con la que tuve el honor de colaborar desde su fundación hasta el día de hoy, donde unas pocas personas del partido defendíamos políticas familiares y de Bienestar Social.
Desde luego las razones dadas hasta ahora son más que suficientes para dejar de dar mi apoyo al actual Partido Popular, pero aún existen otras muchas, que aunque no tengan la fuerza de las anteriores no dejan de ser importantes, así podríamos hablar de la falta de democracia interna, del abandono que sufren las bases, para la “cúpula” el afiliado de base no existe, o la carencia de valores y principios que existen en muchos de los políticos que deberían servir al ciudadano y a las ideas del partido y en cambio lo que hacen es servir a su bolsillo y a su ansia de poder.
Por todo esto, al no verme ya representado por este partido, que ha abandonado los valores y principios que tradicionalmente ha defendido, valores y principios que eran los míos, me veo en la obligación de retirarle mi voto y mi apoyo. Me lo dicta la conciencia, no puedo traicionar mis principios y valores, se me impone como obligación moral el no seguir apoyando a un partido que ya no defiende ni la Vida, ni la familia y que ya no se inspira en los valores del Humanismo Cristiano, por más que en sus Estatutos aún se haga una referencia a éste, como una rémora del pasado.
Seguiré en la lucha por la defensa de la vida y de la familia, seguiré luchando por la Libertad, por construir una España mejor, seguiré intentado construir una sociedad basada en los valores del Humanismo Cristiano, pero no lo haré desde el Partido Popular porque éste ya no hace nada de esto. Tomo esta decisión muy satisfecho, porque hasta hoy he trabajado por lo que creo. Me siento orgulloso de haber militado en el Partido Popular, ha sido un partido muy digno, con auténticos referentes, pero individuos sin ética y sin valores lo han destruido. Desde luego éste partido no es el Partido Popular al que me afilié en su día. Seguiré en la lucha, porque mis valores y principios no se negocian, porque a lo único a lo que debo fidelidad es a la Verdad.
José Manuel Arias Flores

viernes, 7 de marzo de 2014

El aborto como fracaso

El aborto es uno de los dramas de nuestra sociedad actual, lo es por lo que representa y conlleva, por eso cualquier defensor de la Vida no puede más que asistir horrorizado a lo que representa el aborto y más horrorizado, si cabe, a la formulación de ideas totalmente antihumanistas que tratan la vida del nasciturus como si careciera de cualquier valor. Probablemente, para los que defendemos la vida el fenómeno mas trágico actual sea el del aborto, pero también sabemos que es algo por lo que vale la pena luchar.

El aborto representa el fracaso total de una sociedad. En primer lugar el abandono de la mujer que se halle en esa situación, ya que para conseguir acabar con el crimen del aborto no valen teorías prohibicionistas, ya sea el penar a la mujer o el simple hecho de prohibir el aborto sin ir más allá, si no que deben haber detrás unas correctas políticas familiares y de apoyo a la maternidad. Políticas que los defensores de este crimen no buscan, para ellos, desde su concepción de que la vida del nasciturus no vale nada, la solución más fácil, más simple y más económica es el aborto libre. Por eso el primer paso pasa por conseguir unas políticas sociales de familia y de apoyo a la maternidad, que no dejen desamparadas a las mujeres que puedan hallarse en esta situación. Por otra parte supone el fracaso de una sociedad desde el ámbito ético y moral, una sociedad formada en valores en ningún momento podrá sostener posiciones inhumanas como las que sostienen los defensores del aborto, el aborto conlleva el desprecio por la vida humana y el desprecio por aquellos que son más débiles, basta ver a aquellos que defienden con ímpetu el aborto eugenésico, es el desprecio total hacia la vida y la dignidad de aquellos que no son inferiores, como los abortistas defienden al fin y al cabo, si no son iguales que el resto aunque tengan una discapacidad, sea física o intelectual. Nunca he considerado inferior a un discapacitado, sea físico o intelectual, siempre he considerado que su vida vale lo mismo que la mía y que la de cualquier otro ciudadano y que goza de la misma dignidad que cualquier otro ser humano, de hecho pueden aportar a la sociedad mucho más, y muchísimos lo hacen, que aquellos que los desprecian por su discapacidad. Sólo una sociedad enferma puede sostener el aborto eugenésico, por desgracia en nuestra sociedad se defiende y sus defensores no se esconden ni se ruborizan cuando lo hacen. Por último y relacionado con lo anterior, también supone el fracaso del educar en valores a nuestros ciudadanos. Creo que sólo una sociedad sin principios y valores puede tener una gran cantidad de ciudadanos que no defiende el derecho a la vida y, que por lo tanto, desprecian la vida de sus semejantes, desde luego hemos fracasado en formar ciudadanos con valores.

La actualidad nos ha traído el tema del aborto a primera página, la reforma del ministro Gallardón ha despertado la esperanza entre los defensores de la vida. Es una reforma valiente y que defiende la vida sin tapujos, acabará con el despropósito de la Ley Aído de 2010 y mejora la Ley de 1985, al fin y al cabo lo que busca es defender la vida y eso es lo que debe buscar cualquier norma que regule el tema del aborto. Hay que esperar su desarrollo y aprobación definitiva y por supuesto que después su aplicación sea correcta, que no comencemos con "coladeros" como pasó con la Ley de 1985 o que se dejen de lado las políticas sociales de ayuda a las familias y a la maternidad.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Conclusiones del 12-O desde Cataluña




El pasado sábado, 12 de Octubre, miles de catalanes nos concentramos en Plaza Cataluña, en una concentración cívica y festiva. El único objetivo de esa concentración no era más que celebrar nuestro día nacional y mostrar nuestro sentimiento patriótico y nuestro orgullo de ser españoles. En realidad no es más que un acto de normalidad, cualquier individuo se siente orgulloso de su tierra, de su país, de su entorno cultural, pero en Cataluña este hecho no se vive con tanta normalidad. A parte de celebrar nuestro día nacional, los catalanes ahí reunidos hicimos un acto de reivindicar la normalidad, que nos sentimos españoles y que estamos orgullosos de ello, que en pleno siglo XXI no nos tragamos un nacionalismo caduco y excluyente, propio del XIX.


La concentración transcurrió con normalidad, desde bien temprano ya estábamos personas ayudando a la organización, a media mañana se empezó a llenar la plaza. Como se pudo observar en diversas fotografías, tanto Plaza Cataluña como gran parte de Paseo de Gracia estaban llenos de punta a punta. Jóvenes, familias con niños, abuelos con nietos, la estampa era de muy buen ambiente y muy familiar. Como he dicho anteriormente fue una jornada festiva, cívica y llena de alegría. Una estampa que te enorgullece de sentirte español y que te hace ver al futuro y construir una España con valores, democrática y tolerante.

La concentración fue todo un éxito, transcurrió sin incidentes, con un gran ambiente y con una gran asistencia de personas. Quedó claro que una gran parte de los catalanes estamos muy orgullosos de ser españoles, que no predicamos la doctrina nacionalista de odio y exclusión, ni hemos caído en las mentiras y manipulaciones que quieren hacer ver que Cataluña no tiene nada que ver con el resto de España. Incluso varios medios nacionalistas, tan dados a mentir y a desinformar, han tenido que reconocer el éxito. Por otra parte siempre hay que destacar algo negativo, a los separatistas esto no les gusta, es verdad que suelen crearse una realidad paralela y no es extraño escuchar a algunos intentando desprestigiar con mentiras la concentración del Sábado, pero lo duro es que se encuentran de bruces con una realidad que intentan esquivar, eso les pone muy nerviosos y por eso tiran de la única arma que tienen, que es la violencia. En la última semana hemos visto varias agresiones, la primera a un chico que repartía panfletos para la concentración del Sábado; el propio Sábado un chico que asistía a Plaza Cataluña fue atacado de nuevo por una turba de separatistas llenos de odio, por el simple hecho de llevar una camiseta con el lema "Orgulloso de ser español"; ambos acabaron el en hospital tras las agresiones. Por otro lado, el fin de semana fueron atacados unos jóvenes pertenecientes a las juventudes del PSC; y por último la sede del PP en el distrito barcelonés de Les Corts, fue atacada por la noche, no siendo la primera vez que sufre un ataque por los independentistas. A pesar de todo esto, los catalanes que estamos orgullosos de ser españoles, seguiremos defendiendo y expresando nuestro amor a España y a la libertad, ellos intentarán callarnos por el único medio que tienen, la violencia y la coacción, pero nuestro deber es luchar por la libertad y crear una sociedad tolerante y libre y no una sociedad nacionalista de odio, violencia y exclusión.


miércoles, 10 de julio de 2013

Siempre en nuestra Memoria

Hace hoy 16 años, un 10 de julio de 1997, la banda terrorista ETA secuestraba al concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Dos días después, tras que el Gobierno de España no cediera a las presiones de los criminales, que pedían el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco, Miguel Ángel aparecía con dos tiros en la nuca, aún vivo, fallecería horas después, el 13 de julio.

En una efeméride como esta, hay que recordar la figura de Miguel Ángel Blanco y de todos los que han muerto por la barbarie terrorista. La sociedad española tiene una obligación moral de no olvidar nunca a estas personas, personas que dieron su vida por la Libertad y que fueron víctimas del odio y la intolerancia. Su memoria nos hará seguir adelante, esgrimiendo los valores de Libertad, tolerancia y democracia, y no dejar que nunca más calen en nuestra sociedad el odio, la violencia y la intolerancia.

Por todos ellos, mi pequeño homenaje, porque seguiremos luchando por lo valores por los que ellos dieron su vida, porque seguirán en nuestra memoria, porque lucharemos para que se les haga Justicia.