martes, 22 de agosto de 2017

El miedo a afrontar nuestros problemas

Ante los últimos atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, me voy a permitir hacer unas cuantas reflexiones al respecto.


En primer lugar, en Occidente tenemos un grave problema, problema que los gobiernos parecen no querer afrontar y los ciudadanos no queremos ver. Tenemos en nuestros países unas comunidades con una forma de vida que choca de forma frontal con la nuestra, es de sentido común que esto produce un conflicto social inevitable. No voy a entrar en detalles, pero cualquiera que se informe mínimamente sobre el Islam se dará cuenta de que éste es incompatible con la forma de vida y los valores occidentales. Esto significa que su introducción en nuestros países provocará de forma irremediable un conflicto, tal como está sucediendo. Si esto no se asume por gobernantes y ciudadanos, el conflicto tendrá difícil solución, pero también tienen un papel fundamental aquellos musulmanes denominados "moderados", son los que deben depurar su comunidad e integrarla en Occidente. Ellos son los que deben adaptar su religión a nuestra forma de vida, y para ello quizás deban renunciar o modificar ciertos preceptos religiosos. Cualquier musulmán que se ha adaptado a Occidente reconocerá que ha tenido que renunciar a ciertos preceptos de su religión para adoptar los valores y forma de vida occidental, y está en sus manos que toda la comunidad musulmana desarrolle este proceso.


Una de las cosas que más me ha llamado la atención estos días, es el empeño de los medios de comunicación de querer lavar la imagen del Islam, incluso llegando a justificar, ciertos periodistas, a los terroristas. También es de destacar que los musulmanes que han salido a hablar en los diversos medios de comunicación ha sido para denunciar una supuesta "islamofobia", que no existe, más que para aportar soluciones al problema, lo que no ayuda en absoluto ni a nuestra sociedad, ni a los musulmanes integrados en Occidente.

martes, 21 de febrero de 2017

Irresponsables

El pasado fin de semana una manifestación recorrió el centro de Barcelona, el objetivo de dicha marcha era reclamar que nuestro país acoja refugiados. No acaba de quedar muy claro como quieren que se lleve a cabo esa acogida. Lo único que veo es un mensaje simplista, e incluso peligroso. Queda muy bien, muy progresista y muy solidario, pero quienes queremos ser ciudadanos responsables, preocupados por el bien común y comprometidos con la libertad, tenemos la obligación de no quedarnos en mensajes simples, aunque ello nos conlleve ser tachados de insolidarios, xenófobos y otros descalificativos tan manidos.

Tenemos ante las puertas una gran cantidad de personas que merecen respeto por su condición de personas, pero también me preocupan las personas de aquí, me preocupa su seguridad, su bienestar, su libertad. Con los refugiados no sólo entran personas, entran ideas, entra la idea de que hay que acabar con Occidente, de que hay que exterminar al infiel, de que las mujeres son inferiores, de que no se debe respetar la libertad. Entra una forma de vida que chocará con la nuestra, entra el choque de civilizaciones.

Es muy bonito acoger refugiados, me encantaría poder hacerlo, pero no pienso defender el poner en peligro a mis conciudadanos, el crear un conflicto social, no pienso defender el poner en peligro nuestra civilización Occidental, nuestras libertades. Acoger refugiados, de acuerdo en la idea, pero no a cualquier precio, lo contrario sólo lo pueden defender irresponsables.