martes, 30 de septiembre de 2008

Robamos a los modestos para dárselo a los poderosos

El sábado pasado asistimos a un denigrante espectáculo dado por un árbitro llamado Medina Cantalejo, en el derby barcelonés entre el Español de Barcelona y el Fútbol Club Barcelona. Este personaje robó descaradamente un partido, primero con una expulsión que dejó al Español con diez durante la segunda parte, y pitando un penalti inexistente en el último minuto.

Lo que este personaje hizo no tiene nombre. Se ve que un equipo pequeño no tiene bastante con el esfuerzo que hace al enfrentarse a un grande como para aún tener que enfrentarse al árbitro. No se permite a los equipos más modestos avanzar, puesto que por mucho que se esfuerzen en un partido contra el grande si tienen al arbitro en contra jamás podrán vencer. Se puede jugar con diez, con nueve o con ocho, pero nunca contra el arbitro. Otra vez quedó de manifiesto que ciertos equipos grandes cuentan no sólo con grandes presupuestos o estrellas, sino además con ayudas extras.

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