miércoles, 22 de octubre de 2008

El barco de la muerte

El otro día llegó a las costas españolas, concretamente a Valencia, un barco holandés. No era un barco de pasajeros ni de mercancías, sino que era un barco que venía a asesinar niños. Dicho así suena bastante fuerte, pero al fin y al cabo es a lo que venían a hacer, aunque la sociedad ha suavizado este crimen sigue siendo uno de los más crueles, puesto que se realiza sobre un ser inocente y por su propia madre.

El jueves sino me equivoco, y si me equivoco me da igual, llegaron estos asesinos en este barco, dispuestos a realizar abortos a todas aquellas madres que lo quisieran, quebrantando la ley y la propia ética. Así lo hicieron, practicaron abortos, o sea asesinatos. El caso quizás más relevante es el de una menor que abortó sin permiso paterno, pero no hay que quedarse sólo con esto, igual que este niño murieron muchos más en ese barco.

Se ha hablado de provocación, que sino cumple la ley española, lo único que hay que decir que provocando o no, saltándose la ley o no, lo que se ha hecho ahí es un crimen y punto. Y esperemos que no vuelva a pasar y que este grupo de asesinos de esta ONG no vuelva por aquí ni por ninguna parte del mundo asesinando a seres inocentes.

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