lunes, 17 de noviembre de 2008

El anticlericalismo de la izquierda

María Maravillas de Jesús Pidal fue una religiosa española nacida en 1891 en Madrid, en un inmueble situado donde actualmente está el Congreso de los Diputados. Esta religiosa fue perseguida durante la Guerra Civil aunque logró salir con vida. En 2003 fue canonizada en Madrid por Juan Pablo II, junto a otros cuatro santos más, españoles todos ellos.

El caso es que su nombre ha resurguido estos días por la intención de que le sea colocada una placa en el Congreso de los Diputados. Por supuesto éste pequeño homenaje a esta gran persona no puede hacerse sin crear polémica, pues el PSOE y todos los grupos de izquierda se han mostrado en contra y quieren frenar la colocación de la placa. José Bono presidente del Congreso ha sido el que ha llevado a cabo la propuesta, planteada por Jorge Fernández Díaz del PP, tanto PP, CIU como PNV han votado a favor.

La izquierda está irritada le molesta que se homenajee a una religiosa, por el mero hecho de serlo claro está. Elena Valenciano, esa que hizo mofa de Cristo durante la Semana Santa, dice que no fue la única que sufrió la persecución durante la Guerra, claro está, pero es que dice por que no se rendía tributo a las trece rosas, sí esas chicas que tan alabadas se tienen en la actualidad, como no manipulando la historia, esas chicas estalinistas, por cierto ¿cuantos muertos causó Stalin? Sobre unos 30 millones, ahí lo dejo...

Que hay de malo en homenajear a una figura destacada de nuestra historia reciente, una persona que sufrió la persecución durante la Guerra, además de estar relacionada con el Congreso, puesto que nació en un inmueble situado ahí, además su padre fue presidente del Senado y un tío paterno presidió el Congreso. No hay nada de malo en rendir homenaje a alguien relacionado con la vida pública, sea laico o religioso. Pero claro está el PSOE no va homenajear a un religioso a ellos se les da mejor perseguirlos, sería raro ver como los que la perseguían en la Guerra ahora le quieren rendir tributo, así que es normal la reacción de la izquierda. Una izquierda cada día más anticlerical y menos tolerante.

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