martes, 15 de diciembre de 2009

¿A dónde vamos a parar?

Me entristece ver a algunas personas, ver a nuestra sociedad, a veces siento mucha pena cuando veo a mi alrededor. En los últimos días hemos visto dos agresiones a las que me quería remitir, primero la sufrida por el periodista Hermann Tertsch, y la segunda la sufrida por Berlusconi.

El problema más grave no son las agresiones en sí, que lo son, pero en toda sociedad existen despojos humanos que actuarán de forma violenta, el problema lo tenemos cuando la respuesta de la sociedad a estos hechos es como la que ha habido. Por una parte la alegría de la izquierda más repugnante de éste país por la agresión a Tertsch, los insultos a su persona, los "se lo merecía" "se lo estaba buscando", los montajes y insultos hacia su persona, pero ni una condena por la agresión, ni una. Ni tan solo del que han señalado los dedos ésta semana, ese humorista acabado llamado que se hace llamar el Gran Wyoming, no, Wyoming se ha erigido como una víctima más. Lo tenía muy fácil este supuesto humorista, muy fácil, sólo condenar la agresión, yo al menos, ni Terstsch, como bien dijo, y creo que la mayoría de la opinión pública le acusa del hecho. Pero ha demostrado claramente su bajeza moral. Pero no sé yo si sorprenderme, visto lo visto.

Por otro lado tenemos a Berlusconi, como he dicho yo nunca me alegraría de un acto de violencia, pero muchos descerebrados lo han hecho, muchos han hecho burla, parodia de la agresión al primer ministro italiano. Es triste, pero es así, cuando ves la alegría de una agresión debes pensar, deber reflexionar sobre qué ha fallado para que la sociedad acabe así. Si se alegran de la agresión es que ellos estarían dispuesto a agredir, que ellos legitiman la violencia, y cuando se legitima la violencia, quizás se han derrumbado pilares básicos de nuestra sociedad, estamos ante una sociedad sin rumbo, una sociedad que ha tocado fondo, y si no lo ha hecho pronto lo tocará. Es cuestión de tiempo, salvo que queramos cambiar...

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