jueves, 25 de febrero de 2010

El odio y la intolerancia

Estamos en España, y si de algo se sabe en éste país es de odio e intolerancia. Desde siempre esto ha sido así. Nos odiamos entre hermanos ¿por qué? Por pensar diferente. Por no ser uniformes. Quedó bien plasmado en la Guerra Civil y hoy setenta años después seguimos igual. El poco respeto a las ideas ajenas es una constante en nuestra vida, el odio por el simple hecho de ser o pensar diferente. Es buscar el mal, por buscarlo, el no buscar el hermanamiento, la Fraternidad. Hoy día eso está bien claro desde la izquierda, no toda pero en su gran mayoría, también en ciertos sectores de la derecha pero en menor grado. La izquierda odia a la derecha. Odia que opine, odia que exista gente de derechas, según ellos no tienen derecho a expresarse, porque son fascistas, atentan contra las personas, y su pensamiento único es el que debe imponerse, porque es el bueno. A mí no me parece el bueno ¿qué debo hacer? Tragar, porque soy un fascista y mis ideas no tienen cabida en esta sociedad de libertad siempre que pienses igual y de igualdad que deriva en igualitarismo. Así es. Merezco ser insultado, y no tolerado, porque mis ideas no son tolerables, y yo cuando opino insulto aún intentando ser los más educado y respetuoso con mi semejante. Esa es la libertad.

El intolerante, que son ellos, merece ser ignorado, merece ser dejado de lado, en evidencia sus propias carencias, y es muy fácil, en nuestro país estos son muchos pero también serán muchos los ridiculizados. El odio es malo, y no se puede dejar que el odio engendre odio, sino que nuestra benevolecia engendre benevolencia. Que no se engañe con aires de cruzado por la libertad y la igualdad, son una mezcla entre Hitler y Stalin, nosotros lucharemos por esta siempre que nos respetemos, que nos toleremos y que tratemos al otro como un amigo y nunca como un enemigo.

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