domingo, 10 de abril de 2011

Conseguir la excelencia

No cabe duda que España es uno de los países con peores resultados en educación, con una enseñanza nefasta y un sistema educativo que lo deja todo por desear. Los motivos de esto pueden ser varios, pero no entraré en ellos. Hoy por hoy, la escuela pública es nefasta, y no es que me preocupe, ya que siempre defenderé la escuela privada o concertada, y creo que deben ser estos, los que deben hacer algo por mejorar a nuestra sociedad. Esta última semana he visto una noticia que me ha llamado la atención. Esperanza Aguirre quiere implantar en la Comunidad de Madrid el llamado Bachillerato de Excelencia, un bachillerato donde sólo estén los mejores. Siempre he creído en la división de los estudiantes, no creo que sea muy justo y beneficioso para un estudiante tener a su lado compañeros mediocres, siempre es mejor separar por capacidades, y orientar a cada uno de la forma más personal posible. No podemos juntar en una misma aula, con el mismo plan de estudio, al que aspira a ser catedrático junto al que aspira a ser albañil. Hay que crear planes de estudio específicos, personalizados, y orientar a cada uno para su futuro. De esta forma lograremos la excelencia no sólo en uno, sino en ambos, ya que independientemente de sus capacidades, lograremos sacarles a ambos lo máximo, y conseguir que, sea lo que sea, a lo que se dediquen sean los mejores en su oficio.

Este método que propone Aguirre, ya existe en otros países, y creo que debe ser exportado a España, por supuesto el sistema educativo requiere una reforma de arriba a abajo, pero siempre es bueno una medida positiva como esta.

Por supuesto esta medida no ha sido tomada con mucho agrado en nuestra sociedad. No es algo de sorprender, ya que entre la mediocridad de nuestro país, es difícil que triunfe esto, y actitudes como estas, son las que hacen que España esté siempre en la mediocridad. España se ha caracterizado siempre por el que un grupo de mediocres reclamen igualdad, pero para conseguirla no se proponen trabajar y salir ellos de la inmundicia, sino hundir a los que están por encima de ellos en ella. Igualar por abajo. No conseguir que todos seamos listos, sino conseguir que todos seamos tontos. Es lo más fácil, y no cuesta trabajo. A la izquierda no le ha gustado la medida, y es comprensible, ya que su forma de ser se basa en esto, en hundir en su miseria a los demás, y no en salir ellos de ella.

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