sábado, 15 de septiembre de 2012

Los problemas del independentismo

El martes pasado recorrió las calles de Barcelona una manifestación independentista, utilizada por los sectores separatistas como evidencia de que los catalanes no quieren ser españoles. Obviamente el nacionalismo siempre se construye una realidad paralela, no sólo el nacionalismo catalán si no cualquier tipo de nacionalismo. Los propios nacionalistas fijan la cifra de manifestantes en un millón y medio personas, aunque los cálculos y las cifras oficiales (la realidad) alejan la cifra de ese millón y medio. El caso es que la realidad de Cataluña es bastante probable que sea diferente, seguramente un referéndum en Cataluña sobre la independencia arrojaría un resultado desfavorable a la secesión de Cataluña de España.

Por otra parte, resulta curioso el invento del nacionalismo de que una Cataluña que gozara de un Estado propio sería la panacea. Cataluña quedaría excluida de la Unión Europea y probablemente no podría ingresar nunca. Tendría la oposición a su entrada de España, con lo que que ya no podría ingresar. La independencia de Cataluña no haría mucha gracia en el seno de la Unión, ni países como Francia, Reino Unido o Italia, que tienen problemas similares con ciertos territorios, ni incluso a Alemania. Una vez cerrado el mercado más importante que tiene Cataluña que es al resto de España, su economía sufriría un "ligero" revés, excluida de la Unión Europea las exportaciones al resto de socios europeos de España también se dificultarían, las empresas optarían por irse por estos problemas ya descritos y por no quedarse en un territorio fuera de Europa. La economía maltrecha no podría recuperarse con subvenciones de la Unión ¿esto es lo que quieren los independentistas? Siempre queda el argumento de ser como Suiza o Noruega, pero la triste realidad es que Cataluña no es ni Suiza ni Noruega.

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