lunes, 24 de noviembre de 2014

Combatir el Nacionalismo

Ha pasado el 9N, ese día que los separatistas catalanes habían fijado para celebrar una consulta ilegal. He dejado pasar más de una semana para hacer una pequeña y breve reflexión sobre el asunto y todo lo que le envuelve. Pues bien, como todos sabemos, los separatistas, con la Generalitat a la cabeza, decidieron realizar la consulta. Estamos ante una grave situación. Sí que es verdad que lo que realizaron el domingo pasado fue una charlotada, sin garantía alguna, donde acudieron a votar los afines a la causa separatista, los niños, cualquier inmigrante, y quien quisiera votar dos o tres veces parece que también lo podía hacer. No en vano, si al separatismo le quitamos el daño que hace a la sociedad y a la Nación sería cómico. Para ilustrarlo pondré algunos ejemplos, son graciosas las invenciones históricas de sus ¿historiadores? tales como que Miguel de Cervantes o Santa Teresa de Jesús eran catalanes, el Quijote fue escrito en catalán, el origen de la Señera que ha sido elevado de leyenda surgida en el siglo XVI a hecho histórico indiscutible, y como tal se enseña en las escuelas, etc. También resulta tronchante su paranoia, piensan que toda España está en contra suya, que los vigilan y cosas por el estilo que superan lo absurdo. No es raro ver en las redes sociales algunos separatistas avisando de que han visto un militar o un vehículo del ejército por la calle y ello significa que la invasión española ya ha empezado. El mismo día de la consulta muchos paranoicos difundían, por Twitter u otras redes sociales, que el CNI había intervenido sus teléfonos móviles. No, no eran personajes de relevancia política, eran voluntarios de las organizaciones separatistas que montaban el tinglado de la consulta, vamos lo que se puede decir unos don nadies. Bueno, podemos poner infinidades de ejemplos, a primera vista esto es gracioso, pero sólo a primera vista.

Ahora vamos a centrarnos en el problema, que no resulta gracioso, si no todo lo contrario, es dramático. El separatismo supone un grave problema, un desafío que España debe enfrentar. El separatismo catalán ha ido incubándose durante tres décadas por los gobiernos nacionalistas de Cataluña, han construido un ideario, basado en el victimismo y en la exaltación de los sentimientos, se exaltan los símbolos "nacionales" de Cataluña, muchos de ellos inventados, se presenta a España como un ente distinto, con el que no se tiene nada que ver y que además odia y maltrata  a Cataluña, todo ello se basa en la mentira y en la tergiversación. Se busca el sentimiento, en detrimento de la racionalidad, mediante la exaltación de símbolos nacionales, de la bandera, de la "Nació", mediante el odio como hemos visto. Todo ello está minuciosamente preparado y se difunde, a través de los colegios y de los medios de comunicación, principalmente.

Todo esto me lleva a pensar, ¿por qué se ha podido en pleno año 2014 incubar un nacionalismo en plena Europa? Esto nos parece más propio del periodo de entre guerras, donde los movimientos nacionalistas, incubados durante el siglo XIX, se apoderaron de grandes masas de población. Pues sí, en España, en pleno siglo XXI, se ha podido hacer triunfar un nacionalismo propio del siglo XIX. Creo que en parte la sociedad actual, aunque crea la gente que no, es bastante propensa ha dejarse engatusar por el nacionalismo, de cualquier tipo, claro que para ello se necesita tiempo y una estrategia bien planeada y en Cataluña lo han hecho. Pero, ¿por qué afirmo que la sociedad actual es propensa al nacionalismo? En la sociedad actual el individuo se ha visto desprovisto de todo lo que le puede llevar a tener un objetivo vital, de algo por lo que luchar, muchos se lanzan al hedonismo, a lo que podríamos llamar placeres mundanos, pero está claro que a la gran mayoría eso no le llena, pues el  hombre necesita algo más, busca eso que le llene ese vacío, que no es más que un vacío espiritual, muchos van a parar a falsas espiritualidades, otros se entregan a diversas ideologías, como sería este caso que tratamos, con la que tratan de rellenar ese vacío. No en vano se ha dicho que el nacionalismo es como una religión, yo afirmo que el hombre desprovisto de espiritualidad, que se la proporciona la religión, lo llena con el nacionalismo. Es decir, vemos como si para un cristiano el centro de su vida es Cristo, para un nacionalista el centro de su existencia es la Nación. Al individuo desprovisto de objetivo vital, que se ve solo sin formar parte de ninguna comunidad, que observa la vida como un continuo pasar de días hasta que le llegue la muerte, es normal que a parte de entregarse a los placeres mundanos, que lo entretendrán hasta el momento de su desaparición y le harán evadirse, por un tiempo, de su dolor, busque algo más trascendente. Encuentra el nacionalismo, o cualquier otra ideología, y se creerá que ha encontrado algo por lo que vivir y a lo que entregarse y, por desgracia, se estancará ahí sin poder llegar a la verdadera transcendencia, a aquello para lo que verdaderamente está hecho el hombre. Y sí, en nuestra sociedad actual, se halla el caldo de cultivo para hacer florecer el nacionalismo.

¿Qué debe hacer España para frenar el separatismo? Pues no vamos a buscar culpables de que haya florecido este nacionalismo en Cataluña o en el País Vasco, porque desde la perspectiva actual sería muy fácil hablar y juzgar, aunque en España podemos hallar muchos responsables de la situación, y unos más que otros. Lo que hay que hacer es concienciarse de que tenemos un grave problema. No un problema, si no un grave problema. Y que el nacionalismo es una enfermedad social y para el país y habrá que combatir la enfermedad. Al nacionalismo hay que combatirlo, no dialogar con él, en primer lugar porque él es sentimental y nosotros racionales, al igual que no se dialoga con un perro, porque el diálogo resultaría infructuoso, no se debe hacer con el nacionalismo. Combatirlo, sí hay que combatir contra él y destruirlo, así de claro. ¿Cómo lo combatimos? Pues en el caso concreto del nacionalismo catalán con el Estado de Derecho y por lo tanto con la Ley, para eso somos demócratas, porque cumplimos la Ley. Recuperar la educación, es muy importante que las competencias en educación (también en sanidad, pero eso es otro tema) vuelvan al Estado, y éste se encargue de formar, en libertad, a sus ciudadanos o de ayudar a aquellos que quieran llevar a cabo esta tarea. Urge recentralizar el Estado, no por temas identitarios, si no por temas de eficacia y eficiencia, no me importan los temas identitarios, me importa construir una Nación seria, que respete la libertad, una Nación de ciudadanos, una Nación que combata y que destruya cualquier atisbo de esa perversa ideología que es el nacionalismo de cualquier tipo.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Llamando charlotada a lo que pasó el 9N, solo hace crecer esa 'paranoia' que usted describe, de catalanes que piensan que España esta en contra de ellos.

Y que decir de su lúcido ejemplo sobre lo que 2 millones de personas actúan por sentimiento y la otra mitad, presupongo que se refiere a el resto de España, catalanes o no, son racionales. Abra los ojos y mire que tan racionales son los que describe como únicamente sentimentales a una causa.

Y qué decir sobre su símil entre un perro y los que piensan en Cataluña como una nación, con el cual no se puede hablar, sino combatirlo y destruirlo.

Sinceremente yo soy de los catalanes que están entre dos aguas, pero creame leyendole, se me quitan las ganas de vivir con personas como usted, las cuales están muy alejadas del mundo y tan deshumanizados.

Suerte tenemos que este blog, no lo leeremos mucha gente más que yo, porque sino seríamos independientes en breves.

Desde el respeto más absoluto.

Anónimo dijo...

Llamando charlotada a lo que pasó el 9N, solo hace crecer esa 'paranoia' que usted describe, de catalanes que piensan que España esta en contra de ellos.

Y que decir de su lúcido ejemplo sobre lo que 2 millones de personas actúan por sentimiento y la otra mitad, presupongo que se refiere a el resto de España, catalanes o no, son racionales. Abra los ojos y mire que tan racionales son los que describe como únicamente sentimentales a una causa.

Y qué decir sobre su símil entre un perro y los que piensan en Cataluña como una nación, con el cual no se puede hablar, sino combatirlo y destruirlo.

Sinceremente yo soy de los catalanes que están entre dos aguas, pero creame leyendole, se me quitan las ganas de vivir con personas como usted, las cuales están muy alejadas del mundo y tan deshumanizados.

Suerte tenemos que este blog, no lo leeremos mucha gente más que yo, porque sino seríamos independientes en breves.

Desde el respeto más absoluto.